
Resulta que se fué, una voz amiga le informó que la boca de un fusil le estaba esperando.
A otros allegados, esa voz no les advirtió a tiempo y ya yacian muertos en la cuneta de un camino.
Con una mano delante y otra detrás tomo el Camino del Sur, hacia Buenos Aires, allá por el 36.
Mujer e hijos, travesia en barco y un futuro incierto; un inmenso continente les aguardaba. Atrás quedaban hermanos, padres y amigos.., dejaba todo eso para conservar la vida.
No quiso volver nunca a España, renegaba de un país que le habia obligado a machar solamente por sus ideas, con la certeza del que no hacerlo, hubiera supuesto otra viuda joven y multitud de huerfanos que añadir a nuestra tremenda y oscura historia.
Allá trabajó de sol a sol, en los inmensos campos Argentinos, en jornadas en las que los "gallegos" exiliados se amarraban a la tierra que araban para esconder sus raices.
Pero esas raices siguieron creciendo a uno y otro lado del mar.
Ayer dos de sus nietas argentinas conocieron a su familia española.
Volvieron a ver la casa de su abuelo, abandonada hace 73 años para continuar con la vida.
Aquel pequeño pueblo Zamorano respiraba en las entrañas de ellas, que sin haberlo visto nunca, reconocian en sus calles y campos, los horizontes lejanos que añoraba la mirada de su abuelo.
Afortunadamente hoy, esta historia forma parte del pasado. Los mayores la recuerdan y vuelven a tener pocos años, casi se respira, la angustia que vivieron y que el tiempo solo ha podido esconder.
Hoy todo tiene un poco mas de sentido. Parece que el abuelo sonrie desde el cielo y que esa familia sesgada hace años se siente un poco mas unida.
P.D.
Dedicado a Daniela y Analia, y a sus abuelos Victoriano y Maria.
A otros allegados, esa voz no les advirtió a tiempo y ya yacian muertos en la cuneta de un camino.
Con una mano delante y otra detrás tomo el Camino del Sur, hacia Buenos Aires, allá por el 36.
Mujer e hijos, travesia en barco y un futuro incierto; un inmenso continente les aguardaba. Atrás quedaban hermanos, padres y amigos.., dejaba todo eso para conservar la vida.
No quiso volver nunca a España, renegaba de un país que le habia obligado a machar solamente por sus ideas, con la certeza del que no hacerlo, hubiera supuesto otra viuda joven y multitud de huerfanos que añadir a nuestra tremenda y oscura historia.
Allá trabajó de sol a sol, en los inmensos campos Argentinos, en jornadas en las que los "gallegos" exiliados se amarraban a la tierra que araban para esconder sus raices.
Pero esas raices siguieron creciendo a uno y otro lado del mar.
Ayer dos de sus nietas argentinas conocieron a su familia española.
Volvieron a ver la casa de su abuelo, abandonada hace 73 años para continuar con la vida.
Aquel pequeño pueblo Zamorano respiraba en las entrañas de ellas, que sin haberlo visto nunca, reconocian en sus calles y campos, los horizontes lejanos que añoraba la mirada de su abuelo.
Afortunadamente hoy, esta historia forma parte del pasado. Los mayores la recuerdan y vuelven a tener pocos años, casi se respira, la angustia que vivieron y que el tiempo solo ha podido esconder.
Hoy todo tiene un poco mas de sentido. Parece que el abuelo sonrie desde el cielo y que esa familia sesgada hace años se siente un poco mas unida.
P.D.
Dedicado a Daniela y Analia, y a sus abuelos Victoriano y Maria.
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