
Elocuentemente incierto,
deseadamente ingrato,
voracidad del ayuno y de lo casto.
La incongruente formalidad de los dias
con sus noches, perniciosas, ociosas..
son la formula quimica del equilibrio y su entropia,
fin ineludible de toda mezcla, de todo proceso,
de vida y muerte.
Aun asi, asumida la levedad,
del alma moral y sus recatos,
camina capturando algun rayo de sol,
gratituidad de la naturaleza,
que a veces recuerda,
que polvo somos, y del polvo venimos,
fuente de energia en constante cambio.
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